Tú, Dios mío, eres mi pastor; contigo nada me falta

Salmos 23:1 Tú, Dios mío, eres mi pastor; contigo nada me falta.

 

Definitivamente, no hay otro lugar donde nos sentiremos bien y felices que solamente en las manos de Dios, bajo su protección no hay otra cosa que podamos desear que solamente contemplarle y adorarle…

¡El es el pastor de nuestra vida y hasta la eternidad!

 

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